El proyecto “Receta Energía”, desarrollado en el Hospital Universitari Sagrat Cor en colaboración con la Fundación Naturgy y la Fundación Quirónsalud, tiene como objetivo principal mejorar la calidad de vida y la recuperación clínica de pacientes en situación de vulnerabilidad, mediante la reducción de la pobreza energética y la promoción del uso de energías renovables.
De forma específica, la iniciativa persigue:
Para alcanzar estos objetivos, se han puesto en marcha las siguientes acciones:
El proyecto ha generado impacto ambiental al reducir la huella de carbono mediante energía renovable.
A nivel social, disminuye la pobreza energética y mejora el bienestar de pacientes y familias.
En el ámbito asistencial, facilita la continuidad de tratamientos y mejora la recuperación clínica al eliminar barreras económicas.
Refuerza el compromiso del hospital con la sostenibilidad y la equidad en salud.
El modelo desarrollado en el proyecto “Receta Energía” presenta un alto potencial de replicabilidad en otros centros sanitarios, al basarse en un enfoque integrador que combina sostenibilidad ambiental y acción social.
La iniciativa puede adaptarse fácilmente a diferentes hospitales mediante la instalación de sistemas de generación de energía renovable, como placas solares, y la posterior reutilización del ahorro energético generado para financiar programas de ayuda dirigidos a pacientes en situación de vulnerabilidad.
Asimismo, su implementación es viable en diversos contextos asistenciales, ya que el proceso de identificación de pacientes puede integrarse en la práctica clínica habitual mediante la colaboración entre profesionales sanitarios y áreas de trabajo social o responsabilidad social corporativa.
El proyecto se apoya en alianzas estratégicas con entidades externas, lo que facilita su escalabilidad y adaptación a otros territorios, fomentando el desarrollo de redes de colaboración entre sector sanitario, entidades sociales y empresas energéticas.
Además, su estructura modular permite su implantación progresiva, ajustándose a los recursos disponibles de cada centro, lo que convierte esta iniciativa en una solución innovadora, sostenible y transferible dentro del sistema sanitario.
El proyecto incorpora indicadores ambientales, sociales y económicos.
A nivel ambiental, genera aproximadamente 68 MWh anuales de energía renovable, reduciendo el consumo convencional.
En el ámbito social, mide el número de pacientes beneficiarios y el impacto en su bienestar, así como el volumen de ayudas económicas (aprox. 600 € por paciente/año).
Desde la perspectiva económica, evalúa el ahorro energético y su reinversión en el programa.
El proyecto “Receta Energía” se dirige principalmente a pacientes del Hospital Universitari Sagrat Cor que presentan necesidades de consumo eléctrico domiciliario derivadas de su patología (como oxigenoterapia o dispositivos médicos) y que se encuentran en situación de vulnerabilidad socioeconómica
En este sentido, impacta directamente en los servicios asistenciales implicados en la atención a estos pacientes, especialmente en áreas como Neumología, hospitalización y consultas externas, donde se identifican los casos clínicos susceptibles de beneficiarse del programa.
Asimismo, la iniciativa involucra de forma transversal a otros servicios del hospital, como el área de Responsabilidad Social Corporativa y los equipos de atención al paciente, que participan en la detección, acompañamiento y gestión de las ayudas.
A nivel de grupos de interés, el proyecto beneficia no solo a los pacientes, sino también a sus familias, al reducir la carga económica asociada al consumo energético. Además, refuerza la colaboración con entidades externas y la comunidad, impulsando un modelo de atención más integrado, sostenible y centrado en la persona.
En conjunto, la iniciativa fortalece la coordinación entre servicios sanitarios y agentes sociales, generando un impacto positivo tanto en la atención asistencial como en el entorno comunitario.
La iniciativa mejora la salud al abordar el acceso a la energía como determinante social clave.
Las ayudas económicas permiten mantener tratamientos eléctricos domiciliarios, garantizando adherencia y seguridad clínica.
Reduce el estrés económico y mejora el bienestar físico y emocional de pacientes y familias.
Además, contribuye a la salud colectiva mediante la reducción del impacto ambiental.