“Farmacia Hospitalaria Verde” es una iniciativa del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario La Paz orientada a integrar criterios de sostenibilidad ambiental en el proceso de utilización de medicamentos, desde la adquisición hasta la validación, dispensación y elaboración.
El objetivo principal es reducir el impacto ambiental asociado al uso de medicamentos en el ámbito hospitalario, optimizando los tratamientos, disminuyendo el desperdicio de medicamentos, reduciendo el consumo de materiales como papel y plásticos, favoreciendo alternativas con menor impacto ambiental cuando son clínicamente adecuadas y promoviendo una cultura de sostenibilidad entre los profesionales sanitarios.
La iniciativa se inició con una fase de análisis estructurado durante 2022–2023, en la que se identificaron oportunidades de mejora en sostenibilidad dentro del proceso farmacoterapéutico. Esta fase permitió diseñar 28 estrategias de sostenibilidad con potencial para impactar en más de 1.200 medicamentos. Los resultados fueron publicados en la revista Farmacia Hospitalaria, aportando una base científica al proyecto.
Las acciones desarrolladas incluyen la promoción de la vía oral frente a la parenteral cuando el paciente lo tolera, la limitación de la duración de los tratamientos cuando es posible, la reducción del uso de guías en papel mediante digitalización, la minimización del uso de plásticos en la dispensación, la reducción del reenvasado innecesario, la incorporación de criterios ambientales en la adquisición de medicamentos y la optimización de procesos de elaboración y dispensación.
El ámbito de actuación es transversal, ya que afecta a todas las fases del proceso farmacoterapéutico y alcanza tanto a pacientes hospitalizados como ambulatorios. El proyecto ha sido implementado progresivamente durante 2024–2025 en la práctica clínica habitual del Servicio de Farmacia y continúa actualmente en desarrollo, con el objetivo de consolidar su impacto, mejorar su medición y facilitar su replicabilidad en otros centros sanitarios.
La iniciativa presenta una alta capacidad de replicabilidad en otros centros sanitarios, especialmente en hospitales con Servicio de Farmacia, ya que se basa en procesos comunes a la mayoría de organizaciones sanitarias: adquisición, validación, dispensación, elaboración y seguimiento del uso de medicamentos.
El proyecto no depende de una tecnología exclusiva ni de una inversión inicial elevada, sino de la revisión sistemática de prácticas farmacoterapéuticas habituales y de la incorporación progresiva de criterios ambientales en la toma de decisiones clínicas y organizativas. Las 28 estrategias identificadas pueden adaptarse al tamaño, complejidad, cartera de servicios y recursos disponibles de cada centro.
Además, la metodología utilizada es transferible: identificación de oportunidades de mejora, clasificación por fase del proceso, valoración de viabilidad e impacto, priorización de medidas e implementación progresiva. Esta estructura permite que otros servicios de farmacia puedan seleccionar las actuaciones más adecuadas para su entorno.
El modelo puede convertirse en una lista de verificación o guía práctica de sostenibilidad farmacoterapéutica, facilitando su implantación en hospitales de distinto nivel asistencial. Su replicabilidad se refuerza por estar basado en evidencia científica publicada y por abordar un área transversal del sistema sanitario: el uso responsable y sostenible de medicamentos.
La iniciativa cuenta con indicadores de desarrollo, alcance e impacto potencial. En la fase de análisis se identificaron 28 estrategias de sostenibilidad aplicables al proceso farmacoterapéutico, con capacidad para impactar en más de 1.200 medicamentos utilizados en el hospital.
Respecto al alcance por fases, el 39,3% de las intervenciones se relacionan con la validación farmacéutica, el 17,9% con la adquisición, el 17,9% con la dispensación y el 7,1% con la elaboración, además de intervenciones transversales que afectan a varias fases del proceso.
En cuanto al alcance asistencial, el 57,1% de las medidas impactan tanto en pacientes hospitalizados como ambulatorios, el 32,1% en pacientes hospitalizados y el 10,7% en pacientes ambulatorios. Además, el 53,6% de las intervenciones afectan a la totalidad de los medicamentos utilizados y el 14,3% a más del 50% del arsenal terapéutico.
Entre los indicadores cualitativos destacan la reducción del desperdicio de medicamentos, la disminución del uso de papel y plásticos, la reducción de materiales asociados a terapias parenterales, la mejora de la eficiencia asistencial, la sensibilización de profesionales y la incorporación de criterios ambientales en la práctica clínica.
Actualmente no se dispone de una cuantificación completa en tCO₂-eq, por lo que el proyecto contempla como siguiente fase consolidar indicadores de reducción de consumos, residuos, costes evitados y emisiones estimadas.
La iniciativa se dirige principalmente al Servicio de Farmacia Hospitalaria, aunque su impacto es transversal y alcanza a múltiples servicios y grupos de interés del hospital.
Dentro del Servicio de Farmacia, afecta a las áreas de adquisición y gestión, validación farmacéutica, dispensación, elaboración de medicamentos, oncología, nutrición parenteral, consultas externas, ensayos clínicos, calidad y seguridad. Estas áreas participan en diferentes fases del proceso de utilización de medicamentos y pueden incorporar criterios ambientales en sus procedimientos habituales.
La propuesta también impacta en los servicios clínicos prescriptores, al promover decisiones farmacoterapéuticas más sostenibles, como la optimización de la duración de tratamientos, el uso de la vía oral frente a la parenteral cuando sea clínicamente adecuado y la reducción de medicación innecesaria.
Los pacientes hospitalizados y ambulatorios son destinatarios indirectos de la iniciativa, ya que se benefician de una asistencia más eficiente, segura y responsable. Asimismo, el proyecto implica a profesionales sanitarios, equipos de gestión, personal de enfermería, técnicos de farmacia y responsables de compras.
La iniciativa contribuye a introducir la sostenibilidad en la práctica asistencial diaria, favoreciendo un cambio cultural dentro del hospital y reforzando el papel del farmacéutico hospitalario como agente clave en la descarbonización del sistema sanitario.
La iniciativa contribuye a la mejora de la salud al promover un uso más seguro, eficiente y responsable de los medicamentos, integrando la sostenibilidad ambiental sin comprometer la calidad asistencial ni la seguridad del paciente.
La optimización de la duración de los tratamientos, la revisión de la vía de administración y la reducción de tratamientos o materiales innecesarios favorecen una atención farmacoterapéutica más adecuada. En particular, el fomento de la vía oral frente a la parenteral cuando el paciente lo tolera puede disminuir riesgos asociados a la administración intravenosa, reducir el uso de material fungible y mejorar la eficiencia del proceso asistencial.
Además, la reducción del desperdicio de medicamentos y de residuos sanitarios contribuye a disminuir la contaminación ambiental asociada al medicamento, incluyendo el impacto derivado de su fabricación, transporte, uso y eliminación. Esto tiene una relación directa con la salud pública, ya que la contaminación farmacéutica y la generación de residuos sanitarios afectan a los ecosistemas, la calidad del agua, la biodiversidad y, de forma indirecta, a la salud de la ciudadanía.
La iniciativa también mejora la salud de los profesionales al impulsar una cultura de trabajo más responsable, eficiente y alineada con los retos climáticos actuales. En conjunto, el proyecto contribuye a una asistencia sanitaria más sostenible, resiliente y climáticamente inteligente.