Las actuaciones llevadas a cabo contemplan, por un lado, la sustitución de las calderas de gasóleo destinadas a la producción de agua caliente sanitaria (ACS) y calefacción por tres bombas de calor de alta temperatura (Booster), que recuperan el calor residual generado por tres enfriadoras y que, hasta ahora, se disipaba a la atmósfera.
Por otra parte, la caldera de vapor destinada a la cocina y a la central de esterilización, alimentada también con gasóleo, ha sido sustituida por una caldera eléctrica. En conjunto, ambas actuaciones permiten eliminar el uso de combustibles fósiles en la producción calorífica del Complejo Hospitalario, manteniéndose únicamente para los grupos electrógenos de emergencia, destinados a garantizar la continuidad del suministro eléctrico en situaciones excepcionales.
Objetivos
El cambio climático constituye uno de los mayores retos para los sistemas sanitarios. Los hospitales, por su elevado consumo energético y funcionamiento ininterrumpido, deben liderar la transición hacia un modelo asistencial bajo en carbono.
Con esta iniciativa el Complejo Hospitalario impulsa una profunda transformación de su central térmica basada en dos principios fundamentales: electrificar aquellos procesos que todavía dependen de combustibles fósiles y aprovechar la energía que se perdía durante el funcionamiento de las instalaciones.
Para alcanzar este objetivo se han desarrollado dos actuaciones complementarias:
Sustitución de una caldera de vapor de gasóleo por una caldera eléctrica de alta eficiencia.
Instalación de tres bombas de calor de alta temperatura -capaces de recuperar el calor residual generado por tres enfriadoras- para producir agua caliente sanitaria y calefacción.
Con esta actuación se consigue:
Reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
Eliminar el uso de combustibles fósiles, manteniéndose únicamente para los grupos electrógenos de emergencia.
Aumentar la eficiencia energética del hospital.
Reforzar la sostenibilidad del sistema sanitario sin afectar a la calidad asistencial.
Alcance
La actuación se ha implantado en la central térmica del Complejo Hospitalario Universitario Insular–Materno Infantil, facilitando los siguientes suministros:
Agua caliente sanitaria (ACS) y Calefacción para el conjunto de edificios del Complejo Hospitalario.
Vapor destinado a los procesos de esterilización y cocina, servicios esenciales para el funcionamiento diario del hospital.
La solución implantada emplea tecnologías maduras, ampliamente disponibles y compatibles con la mayoría de los hospitales que disponen de centrales térmicas y sistemas de refrigeración de gran potencia.
Muchos hospitales expulsan diariamente enormes cantidades de calor al exterior durante el funcionamiento de sus enfriadoras refrigeradas por aire. Esta iniciativa demuestra que ese calor puede convertirse en una fuente de energía renovable para producir calefacción y agua caliente sanitaria, reduciendo simultáneamente el consumo de combustibles fósiles y sus emisiones.
El modelo puede implantarse tanto en hospitales públicos como privados, constituyendo una referencia para acelerar la transición energética del sector sanitario.
Su aplicación contribuye directamente al cumplimiento de los objetivos de neutralidad climática, eficiencia energética y descarbonización promovidos por las administraciones públicas y la sociedad en general.
La actuación genera beneficios ambientales y energéticos cuantificables que permiten evaluar objetivamente su impacto.
Impacto energético
Eliminación anual de 690.240 litros de gasóleo, como resultado de la implantación de bombas de calor para calefacción y ACS junto a la electrificación de la producción de vapor.
Ahorro anual de 2.907.754 kWh de energía final (gasóleo), asociado a la sustitución de las calderas de gasóleo por bombas de calor.
Reducción anual de 3.157.139 kWh de energía primaria no renovable, correspondiente a la actuación de sustitución de las calderas por bombas de calor.
Impacto climático
Reducción anual de 1.737 toneladas de CO₂ equivalente de emisiones directas, derivada de la eliminación del consumo de gasóleo en ambas actuaciones.
Estos indicadores permiten realizar un seguimiento continuo del comportamiento energético de la instalación y de su contribución a la estrategia de descarbonización del Complejo Hospitalario.
La actuación tiene un carácter transversal y beneficia al conjunto del Complejo Hospitalario.
La producción de vapor, calefacción y agua caliente sanitaria constituyen prestaciones esenciales para el funcionamiento diario de prácticamente todas las áreas asistenciales.
Los beneficiarios finales son miles de pacientes, profesionales sanitarios, personal no sanitario, acompañantes y visitantes que diariamente desarrollan su actividad en el entorno hospitalario.
La misión de un hospital es proteger la salud; sin embargo, los centros sanitarios también generan emisiones que contribuyen al cambio climático, considerado por la Organización Mundial de la Salud como una de las mayores amenazas para la salud global.
Esta iniciativa demuestra que es posible cuidar de las personas mientras se cuida del planeta.
La sustitución de combustibles fósiles por electricidad y la recuperación del calor residual permiten evitar la emisión de 1.737 toneladas de CO₂ equivalente de emisiones directas cada año, reduciendo el impacto ambiental del hospital y favoreciendo un entorno más saludable.
Además de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, la actuación mejora la eficiencia energética y disminuye la dependencia de combustibles fósiles.
Con ello, el Complejo Hospitalario refuerza su compromiso con una asistencia sanitaria sostenible, resiliente y preparada para afrontar los desafíos del cambio climático.
Proteger la salud, no empieza únicamente cuando un paciente entra por la puerta del hospital; empieza también con las decisiones que se adoptan para reducir nuestro impacto sobre el medio ambiente y garantizar un futuro más saludable y sostenible para las próximas generaciones.