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Los Premios Sanidad #PorElClima buscan reconocer y visibilizar aquellas acciones lideradas por centros sanitarios que destacan por su compromiso climático y su contribución a la descarbonización del sector, promoviendo al mismo tiempo la salud de las personas y del planeta.

Iniciativa

Nombre de la iniciativa
MODELIZACIÓN DEL CÁLCULO DE LA HUELLA DE CARBONO ASISTENCIAL
Imagen la iniciativa
Video de la iniciativa
Objetivos y alcance

 

Objetivo general: desarrollar una metodología que permita desglosar y asignar la huella de carbono hospitalaria (inicialmente alcances 1 y 2, incorporando de forma paulatina el alcance 3) a los distintos procesos/servicios, generando indicadores ambientales operativos para la práctica clínica.

Objetivos específicos: distribuir las emisiones de alcance 1 y 2 entre los procesos asistenciales; definir indicadores por unidad de actividad clínica (KgCO2/estancia, /intervención, /consulta, /prueba), usando como referencia el dato de actividad propio de cada proceso; facilitar que los profesionales integren la variable ambiental en sus decisiones sin comprometer la calidad asistencial; sentar las bases para evaluar el impacto de intervenciones preventivas; diseñar una metodología escalable a otros procesos y centros; y posibilitar el cálculo de la huella por paciente y tipo de paciente.

Alcance del proyecto: extender la metodología al 100% de los servicios y procesos del hospital. De los 22 procesos/servicios identificados, 19 cuentan ya con indicador definido, quedando pendientes Estructura, Farmacia e Investigación. El objetivo es completar esta cobertura y avanzar hacia mayor detalle (sub-clasificación) y hacia el cálculo por paciente.

Alcances del cálculo (GHG Protocol): alcance 1, emisiones directas (combustión, calefacción, gases anestésicos, flota propia, refrigerantes); alcance 2, consumo eléctrico; alcance 3, resto de emisiones indirectas de la cadena de valor, de incorporación paulatina, actualmente avanzada en la huella de residuos sanitarios, químicos peligrosos y lavandería por proceso, e incorporando la solicitud del dato en criterios ambientales en los pliegos de adquisición.

Replicabilidad

La metodología se ha diseñado con vocación de escalabilidad, tanto en profundidad (más procesos dentro de un mismo centro) como en extensión (otros centros del sistema sanitario).

Extensión a otros centros: si se amplía a otros procesos y centros, facilitará la comparabilidad entre hospitales, permitiendo establecer referencias, detectar variabilidad y orientar estrategias de descarbonización basadas en evidencia.

Estandarización de indicadores: al tratarse de indicadores por unidad de actividad clínica (KgCO2/estancia, /intervención, /consulta, /prueba), son directamente comparables entre servicios equivalentes de distintos hospitales, sin depender del tamaño o volumen de cada centro.

Además, la metodología permite descender a mayor nivel de detalle dentro de cada proceso: diferenciar hospitalización de adultos y pediátrica, o desglosar las pruebas de diagnóstico biológico y de imagen por técnica.

Indicadores asociados

La distribución de las emisiones de alcance 1 y 2 entre los procesos/servicios ha permitido definir indicadores como KgCO2/estancia, KgCO2/intervención quirúrgica, KgCO2/consulta ambulatoria o KgCO2/prueba diagnóstica, ya calculados para 19 de los 22 procesos/servicios identificados. Por ejemplo, en Hospitalización se ha reducido un 11,6% el KgCO2/estancia en 2025 respecto a 2024.

El modelo permite ir más allá del cálculo por servicio: agregar las emisiones de todos los procesos por los que transita un mismo paciente para obtener la huella de su episodio completo. Por ejemplo, un paciente que ingresa por urgencias con una fractura, se interviene, se hospitaliza y tiene seguimiento en consulta, acumula KgCO2 de cada proceso hasta obtener su huella total, lo que permite también calcular la huella media de un tipo de paciente y comparar rutas asistenciales.

Esta misma lógica permite cuantificar el beneficio ambiental de una atención más eficiente: evitar una úlcera por presión, una infección nosocomial o pruebas innecesarias reduce la estancia y los KgCO2 del proceso. La eficiencia clínica se convierte así también en eficiencia ambiental.

Servicios a los que se dirige la propuesta y/o público afectado

La propuesta se dirige al conjunto de servicios y procesos hospitalarios con indicador definido (19 de los 22 identificados), que abarcan tanto actividad asistencial directa (hospitalización, urgencias, consultas externas, pruebas diagnósticas, tratamiento quirúrgico, etc.) como procesos de soporte a la actividad clínica (alimentación al paciente, esterilización, entre otros).

El enfoque por proceso, en lugar de por unidad estructural o departamento, permite que cualquier servicio clínico —presente o futuro— se incorpore a la metodología siempre que se disponga de su actividad y de las emisiones asociadas.

Más allá de la actividad asistencial propia del hospital, la propuesta puede ampliarse a otros sectores del ámbito sanitario en los que sea posible evaluar el impacto ambiental evitado al poner en marcha campañas de prevención y cuidado de la salud, extendiendo la lógica del proyecto de la actividad clínica reactiva hacia la promoción de la salud.

Relación entre la iniciativa y la mejora de la salud

El proyecto contribuye directamente al cumplimiento de los ODS 3 (Salud y Bienestar), ODS 12 (Producción y Consumo Responsables) y ODS 13 (Acción por el Clima).

Al disponer de indicadores ambientales por proceso asistencial, los profesionales sanitarios pueden incorporar la variable medioambiental en su práctica clínica, favoreciendo decisiones que mejoran la salud de las personas, reducen el impacto climático del sistema sanitario e identifican oportunidades de mejora. Esta visión permite evaluar el beneficio ambiental de intervenciones preventivas, como campañas de promoción de la salud que evitan enfermedad y, con ello, las emisiones asociadas a su tratamiento.

El proyecto se convierte así en una herramienta que alinea la actividad sanitaria con la sostenibilidad global, reforzando el enfoque One Health: la salud de las personas y la del planeta se abordan de forma conjunta, no como objetivos en competencia.

Además, permite medir el impacto ambiental de la eficiencia en el cuidado del paciente: evitar complicaciones o pruebas innecesarias reduce la estancia y también la huella de carbono, mostrando que sostenibilidad y excelencia clínica se refuerzan mutuamente. Asimismo, ofrece a los profesionales una herramienta para cuantificar, en sus propios proyectos de mejora, el beneficio ambiental asociado —traduciendo mejoras asistenciales en KgCO2 evitados— como apoyo adicional a su ejecución.

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