La iniciativa consiste en el diseño, suministro, instalación, puesta en marcha y legalización de una planta solar fotovoltaica de 5,76 MWp y 4,9 MW nominales ubicada sobre las cubiertas de los pabellones 1, 3 y 5 del Bilbao Exhibition Centre (BEC), destinada al autoconsumo remoto del Hospital Universitario Cruces, perteneciente a la red sanitaria de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud.
El proyecto tiene como objetivo incrementar la producción de energía renovable en Osakidetza-Servicio Vasco de Salud, reducir el consumo de electricidad procedente de fuentes convencionales y disminuir las emisiones de CO₂ asociadas a la actividad sanitaria. Con una producción anual estimada de 7.118 MWh, la instalación contribuirá de forma significativa al abastecimiento energético de uno de los hospitales de referencia, reforzando su sostenibilidad y reduciendo su impacto ambiental.
Más allá del suministro energético al Hospital Universitario Cruces, la iniciativa ha sido concebida con una visión estratégica de futuro. El modelo de autoconsumo a través de red permite que la energía generada pueda, en el marco de la normativa vigente, ser compartida en el futuro con otros centros sanitarios o infraestructuras públicas situadas dentro del ámbito geográfico establecido por la legislación. Esto abre la puerta a extender los beneficios del proyecto a otros hospitales, centros de salud o instalaciones de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud, maximizando el aprovechamiento de la generación renovable y favoreciendo nuevos modelos de gestión energética compartida.
Asimismo, el proyecto constituye un ejemplo de cooperación entre entidades públicas, al aprovechar los espacios cedidos por el BEC para generar energía renovable destinada a un hospital público. Esta colaboración permite optimizar recursos e infraestructuras existentes, impulsar la transición energética del sector sanitario y generar beneficios ambientales, económicos y sociales para el conjunto de la ciudadanía.
La iniciativa presenta un elevado potencial de replicabilidad tanto dentro de Osakidetza como en otros servicios de salud. El proyecto demuestra la viabilidad de desarrollar instalaciones renovables de gran potencia para abastecer centros sanitarios que no disponen de superficie suficiente para generar energía propia, aprovechando infraestructuras públicas cercanas y el marco regulatorio del autoconsumo a través de red.
La solución es aplicable a hospitales, centros de salud y otras infraestructuras públicas con altas demandas energéticas, contribuyendo a la reducción de costes operativos, emisiones y dependencia energética. Su enfoque ofrece una respuesta eficaz a una de las principales limitaciones de la transición energética en entornos urbanos: la falta de espacio para implantar generación renovable.
Un aspecto especialmente replicable es el modelo de colaboración entre entidades públicas que ha hecho posible esta actuación. La cooperación entre Osakidetza y el BEC evidencia cómo distintos organismos pueden compartir recursos e infraestructuras para avanzar hacia objetivos comunes de sostenibilidad, optimizando el uso de activos públicos existentes y generando valor para la ciudadanía.
Además, dentro de los límites establecidos por la normativa vigente, la instalación podrá incorporar nuevos consumidores asociados. Esta posibilidad permite evolucionar hacia una infraestructura energética compartida capaz de suministrar energía renovable a varios centros sanitarios.
Los principales indicadores asociados a la iniciativa son:
La iniciativa está dirigida principalmente al Hospital Universitario Cruces, beneficiando de manera directa a todos los servicios que dependen del suministro eléctrico continuo.
La actuación también impacta positivamente en pacientes, profesionales sanitarios, personal de gestión y ciudadanía, al contribuir a la sostenibilidad de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud y reforzar su resiliencia energética. La implantación de energía renovable favorece una gestión más eficiente de los recursos públicos, liberando recursos económicos que pueden destinarse a la mejora de la asistencia sanitaria.
Asimismo, el proyecto tiene una importante vertiente divulgativa y educativa gracias a los sistemas de monitorización y visualización en tiempo real de la energía generada, promoviendo la concienciación sobre eficiencia energética y sostenibilidad ambiental.
Aunque inicialmente la actuación está orientada al Hospital Universitario Cruces, el modelo implantado permite la incorporación de otros centros sanitarios que puedan asociarse a la instalación de acuerdo con la normativa vigente. De esta forma, la iniciativa trasciende el ámbito de un único hospital y se configura como una infraestructura energética con potencial para dar servicio a una red más amplia de instalaciones sanitarias.
Constituye un ejemplo de colaboración entre entidades públicas para optimizar recursos existentes, compartir infraestructuras y generar valor público mediante la transición energética.
La iniciativa contribuye a la mejora de la salud pública mediante la reducción de las emisiones contaminantes asociadas a la generación eléctrica convencional y la promoción de un entorno más sostenible. La disminución de gases de efecto invernadero y otros contaminantes atmosféricos ayuda a mitigar los efectos del cambio climático, uno de los principales riesgos para la salud global.
Desde el punto de vista sanitario, el proyecto favorece un modelo hospitalario más sostenible y resiliente, alineado con los principios de salud ambiental y responsabilidad social. La generación de energía renovable reduce la dependencia de fuentes fósiles y refuerza la seguridad energética de infraestructuras críticas como los hospitales.
La actuación refuerza el compromiso de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, promoviendo entornos asistenciales saludables para pacientes y profesionales. Así, tiene un efecto ejemplificador para la ciudadanía, impulsando hábitos sostenibles y una mayor concienciación sobre la relación entre medio ambiente, energía y salud.
Además, la cooperación entre entidades públicas para desarrollar proyectos energéticos compartidos favorece un uso más eficiente de los recursos colectivos, permitiendo destinar más recursos a la atención sanitaria y al bienestar de la ciudadanía. El proyecto demuestra cómo la transición energética puede contribuir a la sostenibilidad ambiental y a la salud de las generaciones presentes y futuras.