El Pla de Salut de Catalunya 2026-2030, con visión 2035, incorpora por primera vez un eje estratégico propio de "Medio Ambiente, Clima y Salud" que convierte la acción climática en política de salud de todo el Gobierno de la Generalitat, bajo los enfoques One Health y Salud Planetaria.
El capítulo nace de un proceso participativo sin precedentes: más de 3.400 ciudadanos y más de 600 profesionales han contribuido a identificar y jerarquizar las causas, los factores de riesgo y los determinantes ambientales de la salud, combinando la evidencia científica con la experiencia vivida.
La aplicación de esta metodología, centrada en abordar las causas de las causas, ha permitido erigir el medio ambiente y el clima como área estratégica de intervención, así como definir diez objetivos prioritarios con horizonte 2030, entre ellos: reducir las emisiones y la dependencia de los combustibles fósiles, respirar aire saludable en el exterior y el interior de los edificios públicos, reducir la contaminación acústica, disminuir un 25% la huella de carbono del sistema de salud, reducir a la mitad los productos de un solo uso, promover la alimentación sostenible y de proximidad, acercar los activos de naturaleza a la ciudadanía y mantener bajo control las resistencias antimicrobianas y las arbovirosis.
Las intervenciones se despliegan en 7 ámbitos: (1) cambio climático: autogeneración y descarbonización de la red viaria (cero emisiones en el mantenimiento de 6.000 km en 2030); (2) contaminación atmosférica: Zonas de Bajas Emisiones en el 90% de los municipios de más de 20.000 habitantes y medición de la calidad del aire interior en el 75% de los edificios públicos; (3) contaminación acústica: mapas estratégicos de ruido, planes de acción y zonas de especial protección acústica; (4) naturaleza y salud: renaturalización del 50% de los entornos escolares y sanitarios; (5) One Health: vigilancia epidemiológica de arbovirosis y protocolos de ropa clínica e higiene de manos en el 100% de los centros; (6) reducción del impacto del sistema sanitario: cálculo de la huella de carbono de todos los centros sanitarios públicos y privados con hoja de ruta individual de descarbonización, alimentación sostenible en el 90% de los comedores colectivos públicos y compra pública verde en el 90% de los contratos de medicamentos y productos sanitarios; (7) desastres: Plan General de Emergencias de Salud con criterios de equidad y actualización anual con simulacros de los planes de contingencia
El modelo es replicable en tres niveles. Primero, la metodología: la combinación de modelos causales ("las causas de las causas"), jerarquización basada en magnitud, evidencia e impacto, y participación masiva de ciudadanía y profesionales es transferible a cualquier servicio de salud que quiera integrar la agenda climática en su planificación estratégica. Segundo, la gobernanza: un órgano de conducción al máximo nivel de gobierno, una Secretaría Técnica interdepartamental y órganos de participación territorial, social y ciudadana constituyen un esquema exportable a otras comunidades autónomas y sistemas de salud. Tercero, las herramientas: ScopeCO2, la herramienta homologada de medición sistemática de la huella de carbono (alcances 1, 2 y 3) ya desplegada en la red hospitalaria de utilización pública (XHUP) y en los centros de atención primaria, junto con las cláusulas tipo de compra pública verde y los protocolos One Health, están a disposición de otros servicios autonómicos de salud y de centros sanitarios individuales. La publicación del Pla de Salut y de sus indicadores garantiza la transparencia y facilita la adopción por terceros.
Indicadores de seguimiento del capítulo (desagregados, cuando procede, por sexo y nivel socioeconómico): % de centros sanitarios que miden su huella de carbono y disponen de plan de reducción; reducción de la huella de carbono del sistema de salud (meta: -25% en 2030, equivalente a una disminución estimada de 20.000-50.000 toneladas de CO2-eq anuales); % de contratos públicos de medicamentos y productos sanitarios con cláusulas ambientales (meta: 90%); % de municipios de más de 20.000 habitantes con Zona de Bajas Emisiones (meta: 90%); concentración de partículas en suspensión y emisiones de GEI (índice 1990=100); % de kilómetros de carretera con instalaciones fotovoltaicas; % de edificios públicos con medición de calidad del aire interior (meta: 75%); % de comedores colectivos públicos con alimentos saludables y de proximidad (meta: 90%) y % de reducción del desperdicio alimentario; % de municipios con mapas de ruido y medidas de reducción; tasa de incidencia de arbovirosis autóctonas; % de centros con protocolo de ropa clínica; % de centros con plan de contingencia actualizado y simulacro anual; tasas de mortalidad por desastres y por calor (MoMo).
La iniciativa abarca la totalidad del sistema de salud de Catalunya, integrando a todos los proveedores públicos y privados del SISCAT (hospitales, centros de atención primaria, atención sociosanitaria y salud mental). Este plan involucra directamente a sus profesionales —mediante protocolos One Health, planes de movilidad, estrategias de alimentación y planes de contingencia— y a los servicios de compras a través de la contratación pública verde. Al tratarse de una estrategia de todo el Gobierno, implica de forma transversal al resto de departamentos, con especial atención a Territorio y Transición Ecológica, Agricultura y Alimentación, Educación, Deportes e Interior. Asimismo, integra a los entes locales, la sociedad civil, el tercer sector y el tejido empresarial mediante sus órganos de gobernanza. La población destinataria es el conjunto de la ciudadanía de Catalunya (alrededor de 8 millones de personas), priorizando a los grupos más vulnerables frente a los efectos del cambio climático bajo el principio de universalismo proporcional.
El capítulo actúa sobre determinantes ambientales con un impacto crítico en la carga global de enfermedad: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 24 % de la morbilidad y el 23 % de la mortalidad mundiales son atribuibles a factores de nuestro entorno. En Catalunya, la contaminación atmosférica constituye el segundo factor de riesgo de muerte y explica el 4,84 % de la mortalidad; asimismo, el 13,8 % de la población de las grandes aglomeraciones urbanas está expuesta a niveles de ruido perjudiciales para la salud, y durante el verano de 2022 se estimaron 2.269 muertes asociadas al calor extremo.
Para dar respuesta a este reto, si bien las medidas principales de acción climática y ambiental se estructuran de forma específica en este capítulo, su alcance no se limita a él, sino que se integra de manera transversal y con carácter vinculante en el conjunto de las estrategias y capítulos del Plan de Salud. El despliegue de estas intervenciones genera un doble beneficio: por un lado, la mitigación (reducción de emisiones tanto del propio sistema sanitario como del país) y, por otro, la ganancia directa en salud (aire más limpio, menor contaminación acústica, mayor contacto con la naturaleza, alimentación saludable y sostenible, control de arbovirosis y resistencias antimicrobianas, y una resiliencia reforzada ante emergencias y olas de calor). Además, acciones transversales como la renaturalización de entornos escolares y sanitarios o las ZBE.